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Exalumna de Arquitectura UACh desarrolla su trayectoria como urbanista en Países Bajos

Vannia Contreras lleva más de una década desarrollando su trayectoria académica y profesional en Europa. Actualmente trabaja como urbanista en Países Bajos, donde participa en proyectos vinculados con movilidad, planificación territorial, espacio público y desarrollo urbano estratégico. Desde allí, destaca la influencia que tuvo su formación en la Universidad Austral de Chile y, especialmente, la mirada territorial adquirida desde el sur del país.

Hace alrededor de once años, Vannia Contreras dejó Chile para continuar su formación en Alemania. El camino comenzó mientras estudiaba Arquitectura en la Universidad Austral de Chile, cuando tomó cursos de alemán y posteriormente obtuvo una beca del DAAD que le permitió realizar una estadía en Hannover.

Luego cursó estudios de máster en Karlsruhe y se trasladó a Países Bajos. Actualmente trabaja desde hace casi siete años en Studio Bereikbaar, oficina de investigación enfocada inicialmente en movilidad y transporte, y desde hace aproximadamente un año se desempeña también como urbanista estratégica en la Municipalidad de Utrecht.

¿Qué te motivó a desarrollar tu carrera fuera de Chile?

Fue una decisión bastante planificada. Incluso antes de entrar a la universidad sabía que mi hermana melliza tenía planes muy concretos de emigrar a Alemania, por lo que para mí esa posibilidad se volvió cercana. Pero también tenía una enorme curiosidad por las ciudades europeas. Me llamaban mucho la atención sus centros históricos y la manera en que las ciudades se leen de formas tan distintas a las latinoamericanas.

¿En qué consiste actualmente tu trabajo como urbanista?

Gran parte de mi trabajo tiene un carácter estratégico. Investigo cómo pueden transformarse las ciudades y las regiones considerando aspectos como movilidad, vivienda, espacio público, naturaleza y calidad de vida.

Actualmente trabajo en proyectos de escalas muy diversas. Uno de ellos estudia cómo las características físicas y sociales del entorno influyen en la sensación de seguridad en el espacio público. Allí combinamos datos espaciales con las experiencias de las personas para comprender de manera más profunda cómo utilizan la ciudad.

También participo en el desarrollo de la visión de Utrecht hacia 2050, analizando cómo sistemas como la movilidad, la energía, el agua y otras infraestructuras pueden transformarse durante las próximas décadas. Lo que más me gusta de mi trabajo es precisamente esa combinación entre análisis y diseño: pensar grandes estrategias sin perder de vista qué significan esas decisiones para la vida cotidiana de las personas.

Desde tu experiencia, ¿qué caracteriza la forma de pensar las ciudades en Países Bajos?

Una diferencia importante está en cómo las prioridades políticas se traducen en proyectos y fondos para investigación. Temas como la calidad de vida en las ciudades tienen un lugar relevante en la agenda pública, lo que permite investigar, analizar y diseñar pensando no solamente en el corto plazo, sino también en cómo queremos que sean nuestras ciudades dentro de varias décadas.

Además, Países Bajos tiene una densidad de población muchísimo mayor que Chile. El espacio es limitado y deben convivir necesidades como vivienda, movilidad, naturaleza, energía y adaptación al cambio climático. Por eso continuar innovando no es solamente una aspiración, sino una necesidad.

Mirando tu trayectoria, ¿qué aspectos de tu formación en Arquitectura UACh han sido importantes para desenvolverte profesionalmente en Europa?

Haber estudiado en una escuela tan conectada con el sur de Chile me ha favorecido muchísimo. Crecí y me formé observando un territorio donde la ciudad, la arquitectura, el paisaje y el clima están estrechamente relacionados.

Con el tiempo también comprendí que mi formación como arquitecta me entregó la capacidad de moverme entre distintas escalas. Puedo trabajar con estrategias para una ciudad o una región sin perder de vista cómo se siente realmente un lugar a la altura de los ojos. Esa combinación entre la escala humana y la territorial se ha convertido en una de mis principales fortalezas.

¿Hay experiencias de tus años en la Escuela que hayan adquirido un significado especial con el tiempo?

Fueron especialmente importantes el enfoque social que tenía en ese entonces Taller 2 y el trabajo relacionado con urbanismo en Taller 4. Curiosamente, no fueron los talleres en los que obtuve mis mejores resultados. En ese momento hubo metodologías que no entendí inmediatamente, pero fueron temas que permanecieron conmigo y adquirieron cada vez más sentido durante mi trayectoria profesional.

También recuerdo las conversaciones con profesores que habían estudiado o trabajado en el extranjero. Con el tiempo comprendí que esas experiencias me ayudaron a imaginar que estudiar y construir una vida profesional fuera de Chile era una posibilidad real.

¿Sigue presente en tu trabajo la relación con el territorio y el paisaje que caracteriza a la formación en Arquitectura UACh?

Sí, profundamente. Para mí el entorno natural no es simplemente un elemento más del contexto: es la base que determina cómo deberían funcionar y responder la arquitectura y el urbanismo.

Creo que quienes hemos crecido en Valdivia entendemos esto de una manera muy natural. La presencia del agua, la lluvia, la vegetación y las características del suelo forman parte de nuestra vida cotidiana, y esa sensibilidad está muy presente en la formación de la Escuela.

Actualmente, uno de los principios centrales de la planificación territorial en Países Bajos plantea que el agua y el suelo deben orientar las decisiones sobre el futuro desarrollo del territorio. Aunque los contextos sean diferentes, la pregunta de fondo se relaciona directamente con lo que aprendí en la UACh: ¿cómo podemos habitar y transformar un territorio sin ignorar las condiciones naturales que lo sostienen?

Después de más de una década fuera de Chile, ¿cuál ha sido uno de tus principales aprendizajes?

Pensar a largo plazo. Vivir, estudiar y trabajar primero en alemán y después en holandés me enseñó mucho sobre adaptación, pero el aprendizaje que más ha transformado mi manera de trabajar llegó con la maternidad.

Ser mamá me hizo mucho más crítica con mi propia visión de largo plazo en el diseño urbano y territorial. Mi trabajo apunta también a construir un mejor entorno para mis hijos y para las generaciones que vienen. Por eso intento preguntarme constantemente: ¿y qué pasa después?.

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