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La Línea Vinculante de la Facultad de Arquitectura y Artes UACh, a través del curso Laboratorio Transdisciplinar a cargo del académico de la Escuela de Artes Musicales y Sonoras Tomas Thayer, desarrolló un estrecho trabajo de vinculación con la localidad de “El Llolly” ubicada al noroeste de Paillaco en un sector limítrofe con la comuna de Futrono.
En ese lugar, influido por la presencia de la Casona El Llolly como Centro comunitario, cultural y turístico, y primer Monumento histórico de la comuna de Paillaco, las y los estudiantes de la Facultad de Arquitectura y Artes UACh desarrollaron un nutrido programa de actividades.
Se trató de cinco grupos de estudiantes de Arquitectura, Artes Musicales y Sonoras Diseño, Creación Audiovisual y Artes Visuales, que trabajaron de forma interdisciplinaria divididos en cuatro temáticas: Paisaje Sonoro, Lámina El Llolle, Mural La Memoria de El Llolly y Entrevistas Memoria Viva de El Llolly .
Uno de los elementos a destacar fue el trabajo de un grupo que contempló la puesta en valor de “El Llolle”, una red que usaban los mapuches para atrapar truchas y salmones. La particularidad de esta red mapuche es que solo permitía cazar a los peces más gordos mientras que los peces pequeños no son capturados respetando con esto su ciclo de vida.
Para el académico a cargo, Tomás Thayer, esta experiencia fue muy positiva: “ En primer lugar, comprometimos a todo el grupo a trabajar colaborativamente durante el primer semestre, con el compromiso de preparar una intervención social directa, que en el segundo semestre deberíamos concretar vinculándonos con los distintos actores de la comunidad de El Llolly: su gente y su memoria, el impacto de la reforma agraria, la historia de la escuela, el internado agrícola, el estudiantado del Llolly, además de su entorno natural.
Metodología de trabajo
El trabajo comenzó con la recopilación de toda la información disponible en internet sobre el proyecto patrimonial de la Casona del Llolly, donde las y los estudiantes se empaparon de las características e historia de la comunidad, pese a no haber suficiente material disponible. De forma completamente colaborativa, en el primer semestre los diversos grupos de trabajo levantaron 10 anteproyectos.
Luego, para definir los proyectos mencionados, se utilizaron dos métodos:
“Como académico a cargo del curso, me entrevisté con el Encargado de Cultura, Artes y Patrimonio de Paillaco y el Llolly, Marco Zambrano, a quien le entregué los 10 proyectos con la misión de que evaluara las propuestas más realistas de lograr.
Al mismo tiempo, realizamos un ejercicio consultando a ChatGPT su selección a partir de los 10 proyectos, ya que entre las propuestas de los estudiantes había ideas similares. Hubo un consenso total entre la IA y el encargado de cultura, y así se definieron los cuatro proyectos finales”, relató el académico UACh.
“De esta forma concluyó el primer semestre. En agosto, durante las tres clases preparatorias, se afinaron todos los detalles, y con un presupuesto mínimo para 26 pasajes de ida y regreso al Llolly en bus local, además de 7 paquetes de tallarines y salsa de tomate, partimos a primera hora del 30 de septiembre al Llolly. Recopilamos todos los datos según los proyectos elaborados y vivimos una experiencia de profundo contacto con la comunidad, cuyos resultados se reflejan en los productos finales, incluyendo un Instagram (@Llollymyn) y un logo para la casona, diseñado por Catalina Cerón”.
“Todo el estudiantado, incluso aquellos que por diversas razones no pudieron participar del viaje de recopilación de datos, trabajaron intensamente en la semana, logrando todos los objetivos y más, ya que la experiencia fue tan enriquecedora que serían necesarias varias notas de prensa para contar todos los detalles. Lo más importante es que nos vinculamos profundamente con la gente y con la casona cultural del Llolly, más allá del curso, lo que generó una rica proyectividad”, agregó.
Para Marco Zambrano, Encargado de Cultura, Artes y Patrimonio de Paillaco y El Llolly, este trabajo en conjunto fue sumamente relevante, pues representa un puntapié inicial de conversaciones y desarrollo que ya se han venido gestando entre ambas instancias, y que se traducirán en un futuro cercano en una firma de convenio y en asociatividad entre la Universidad Austral de Chile y la Corporación Cultural de Paillaco.
“Las y los estudiantes de la Facultad de Arquitectura que visitaron El Llolly pudieron constatar la potencialidad y lo maravilloso que es salir del aula y poder enfrentarse a espacios y territorios con contextos diferentes, con historias patrimoniales tangibles e intangibles, con naturaleza, y donde hay muchas posibilidades para que ellos y ellas puedan desarrollar sus trabajos. En ese sentido destaco al profesor Tomás Thayer y su iniciativa de traerlos y sacarlos a esta experiencia de trabajo sensorial y formativa, donde pudieron compartir y desarrollar in situ el patrimonio, el diseño, la arquitectura, la sonoridad, y transformarlo en una experiencia maravillosa que ojalá se repita de forma constante”, señaló Marco Zambrano.
El profesional agregó: “Fue muy emocionante ver a las y los estudiantes trabajando junto a las personas de la localidad, quienes pudieron contarles sus historias, con las que levantan una información que está estancada en un espacio y territorio específico y sale ahora para ser contada”.
















