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Titulado del Magíster en Diseño de Entornos Sostenibles expondrá intervención en el Centro Cultural La Moneda

El graduado del Magíster en Diseño de Entornos Sostenibles (MADE) Nicolás Acosta fue recientemente seleccionado como finalista en el 24° Premio Municipal Arte Joven 2023 – 2024 en la categoría Arte Público, instancia que le permitirá exponer la obra  “Puente malo, acciones para re-contextualizar lo obsoleto” en el Centro Cultural La Moneda”.

La obra se da en el contexto de su Trabajo Final de Graduación de MADE, guiado por la profesora patrocinante Carolina Ihle, Dr. Pedro Araya y la profesora invitada Milena Grass.

Sobre la obra

El puente malo es una infraestructura en desuso instalada post-tsunami (16/09/2015) en Tongoy, Coquimbo que funcionó temporalmente como acceso a la playa Socos. Aún no ha sido retirado y lleva 7 años de progresiva descomposición. El trabajo de investigación aplica principios abstraídos de la preservación experimental, sumado a un marco metodológico que propone la práctica artística como investigación para generar dispositivos de participación a partir de un objeto a preservar. Los denominados objetos de transición son artefactos, intervenciones, instalaciones y recontextualizaciones del material del propio puente que ayudan a formular preguntas y reflexiones con la comunidad a partir del caso en estudio, el cual funciona como un nudo en el que convergen distintos hilos de vida en Tongoy. La preservación experimental es una práctica artística emergente y plantea una pregunta acerca de lo que es o no preservable ¿Hay valor en? ¿Para qué se crean los objetos de preservación? Esta práctica a disposición de la participación permite generar conocimiento colectivo y recomendaciones que pueden ser aplicadas a procesos participativos en general.

Sobre los alcances de este hito, el estudiante MADE analizó las siguientes preguntas:

¿De qué manera crees que el MADE contribuye a tu formación profesional?

Creo que el MADE me permitió concretar ideas que traía de una línea de trabajo propia, ligada al arte, la arquitectura e intervenciones autogestionadas. Decidí entrar a este programa buscando lo que en términos curriculares el MADE ofrecía en su línea de Diseño Contextual. Me interesaba realizar una investigación situada, desde una perspectiva práctica y teórica. Una vez dentro del programa descubrí sus otras líneas de investigación, en dónde el Diseño Participativo contribuye también a esa idea de investigaciones que sólo existen gracias al contexto, entiéndase construído y social, con todo lo que eso implica. Obtener ese respaldo o cuerpo argumentativo, en el marco del entorno construído y académico es fundamental para mi formación como profesional y me permitió dotar de una necesaria cuota de realidad a las cosas que hago.

¿Cómo calificarías la experiencia en el MADE y la injerencia de este programa en tus proyectos personales?

Para mi la experiencia en el programa tiene dos consideraciones principales. Por un lado, me interesaba la idea de conocer otro contexto. Soy de Santiago y viví en Tongoy los últimos tres años. Son pocos los programas de Magíster y región en Chile acreditados por el CNA y elegí este programa en parte porque quería hablar desde el regionalismo crítico, como una postura para hacer las cosas.

Un resultado inesperado de esa búsqueda fue una relación más cercana y personal con quienes nos enseñaron. En ese sentido y como segundo punto, la experiencia en el programa fue enriquecedora porque esa responsabilidad recae y se traduce necesariamente en cómo la totalidad del cuerpo docente transmite sus motivaciones y líneas de investigación. Eso a la larga se traspasa y llena de confianza para que los estudiantes se desenvuelvan de acuerdo a sus propias motivaciones.

Hablando puntualmente de mi proyecto de graduación, tuve la suerte y elegí tener como profesora patrocinante a Carolina Ihle, quién refleja lo que el cuerpo docente del programa puede entregar desde la subjetividad de cada académico, una vasta experiencia profesional puesta a disposición para el desarrollo de cada estudiante. No quiero dejar de mencionar a Pedro Araya y Milena Grass. Creo que entre los cuatro fuimos moldeando la investigación y el resultado es una representación de las visiones de todo ese equipo.

La injerencia del programa en mis proyectos personales la podría resumir en una palabra que refleja lo simple y complejo de volver a ver las cosas con las que nos encontramos diariamente: lo MATERIAL, la materia en movimiento versus la materialidad encerrada en un objeto. Esa palabra cambió mi manera de comenzar un proyecto. Puede sonar superficial y de hecho lo es, mirar la superficie puede ser a veces más profundo. El puente malo es óxido, es paisaje, es un cartel, pero también es un micrófono, un juego. Distintas variaciones del material que fueron una excusa para conversar con las personas.

La manera de situarme en relación a lo que sea que vaya a realizar cambió. Puedo decir que la práctica artística como investigación es necesaria, que la preservación experimental va más rápido que el cánon patrimonial y es porque son definiciones dinámicas que se cuestionan constantemente.

Valoración por parte de profesora patrocinante

La docente MADE Carolina Ihle, quien es además su profesora informante, agregó por su parte: “el trabajo de Nicolás es destacable estamos ansiosos por el resultado, pero el solo hecho de exhibir en una plataforma como el Centro Cultural La Moneda hace eco de la calidad del trabajo,. Y nos pone muy prgullosos como magister porque habla de que la manera de entender el trabajo participativo y con la comunidad es innovadora y da resultados”.

 

 

 

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