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Entrevista Dr. Jaime Bassa Mercado “La tentación de estar en espacios seguros como las universidades es caer en el riesgo de desafectarnos del mundo real”

El actual Director del Doctorado en Estudios Interdisciplinarios sobre Pensamiento, Cultura y Sociedad de la U. de Valparaíso, y ex Convencional Constituyente fue el invitado central a la Inauguración del Año Académico de la Facultad de Arquitectura y Artes. En este marco, el Dr. Bassa desarrolló dos actividades: la Charla Magistral “Los estudios interdisciplinarios y la apertura epistémica”, y el Seminario “Condiciones y perspectivas para el diálogo académico en clave interdisciplinar”.

 En dicho contexto, el Dr. en Derecho, académico, abogado constitucionalista analizó el rol de la interdisciplina dentro de la zona centro sur del país, y el rol que la Academia debe cumplir en los cambios sociales del país, además de entregar su mirada al contexto que viven las y los estudiantes en la actualidad.

 ¿Cuáles son los desafíos de la transdisciplina para la región sur austral en sus beneficios o dificultades?

Cada quehacer académico tiene ciertos condicionamientos dados por el entorno en el cual se lleva adelante. No es lo mismo pensar la sociedad desde Arica, Santiago o desde Valdivia.

Hay condicionamientos culturales, climáticos, de los mismos usos y costumbres que tiene una comunidad que inciden en la forma en la que el conocimiento se lleva adelante y en la forma en que se construye y se transmite ese conocimiento.

Aquí hay dos o tres factores que son interesantes de pensar en esta clave inter y transdisciplinar, saliendo de los límites de los campos disciplinares. Uno es el cambio climático, donde efectivamente las fronteras del norte se están desplazando hacia el sur y eso es muy patente y dramático por ejemplo en la Región de Valparaíso.

Por otro lado está el desafío que implica el fenómeno migratorio, pero tampoco hay buenas razones para pensar que es un fenómeno que solo se de en el norte.  La migración peruana de los años 90 por ejemplo, se fue extendiendo por el país, y es muy razonable pensar que en el futuro cercano lo que hoy vemos en la zona centro y norte se siga expandiendo en el sur.

Lo mismo se da con la integración con los derechos humanos.  Este es un tipo de integración social distinta, ya no en clave migratoria propiamente tal, sino que intercultural y ahí hay dos o tres factores que nos obligan a pensar en lo social revisando las limitaciones que representan nuestras disciplinas más tradicionales.

El desplazamiento social en el territorio que habitamos ocurre fuertemente desde la pandemia. Ciudades como Valdivia catalogadas como de “alta calidad de vida” viven un aumento progresivo de residentes. A su juicio, ¿Cómo podría abordarse esto?

Pasó bastante en la Región de Valparaíso, específicamente en el litoral central. Llegó mucha gente a vivir el encierro de la pandemia en localidades como El Tabo, el Quisco, y eso generó cambios en las estructuras sociales y urbanas.

La gracia que tiene el trabajo transdisciplinario es que genera mejores condiciones para pensar la novedad y el cambio. No sabría decir a priori por dónde tendrían que ir los derroteros en una ciudad académica como Valdivia para enfrentar los cambios en urbanismo o de flujo vehicular, pero sí por lo que he visto en el Doctorado y acá mismo en la Línea Vinculante, es que este tipo de trabajo te predispone a pensar la novedad de una manera distinta, a buscar nuevas preguntas y a revisar las viejas formas de analizar la sociedad.

Muchas veces el trabajo disciplinar propiamente tal queda rigidizado y anquilosado en las prácticas que responden a paradigmas anteriores. Cuando hay cambios de paradigma muchas veces el trabajo solo dentro de la disciplina no te permite ver el trabajo realizado y responde a una idea que ya no existe, porque ha cambiado.

La gran ventaja de este trabajo transdisciplinario es que se abre a una apertura epistémica. Saber de antemano cuál es la respuesta específica que uno puede dar a los problemas nuevos, es mejorar las condiciones para pensar esos mismos problemas nuevos en diálogo junto a otras disciplinas.

Con la experiencia que le ha dejado los diez años como Director de Doctorado ¿Cómo cree que la transdisciplina llega realmente a la sociedad?

Una de las características que tiene el Doctorado, sobre todo pensando en las cerca de 20 tesis que se han generado, es que parte importante del proceso de elaboración e investigación de las tesis doctorales se hizo en clave interdisciplinaria, articulando saberes distintos. Hay ejemplos de tesis que se llevaron adelante en el territorio que estaban siendo objeto de la investigación, no solo en clave etnográfica en el levantamiento de la información territorialmente situada, sino que hay varios investigadores que construyeron sus tesis doctorales en los territorios porque se trasladaron o hicieron redes o tejieron lazos.

Hay incluso ejemplos de investigaciones que no se tradujeron solo en una tesis-obra, sino que también en tesis de sociología, que investigaron y desarrollaron prácticamente en conjunto con las comunidades del área de estudio.

Ese diálogo es muy interesante porque no es solo que un académico vaya y se retire, sino que se inserte en las comunidades, formen parte de ella y vaya cocreando conocimiento junto con las personas que protagonizan las investigaciones. Eso es muy innovador, porque los resultados se proyectan en la sociedad.

“Está difícil la indiferencia”, dijo en su charla. En ese sentido, ¿Cuál es su opinión respecto a las crisis en las universidades chilenas?

La propiedad de claustro representa ese riesgo de encerrarse entre sujetos y personas que tienen un trabajo socioeconómicamente homogéneo y con cierta posición, que al mismo tiempo es de privilegio y precariedad frente al resto de la sociedad. Es un riesgo permanente, porque como académicos estamos constantemente tentados a separarnos de la realidad social cuando ésta entra en crisis.

Hemos vivido en este tiempo varias crisis políticas y sociales en Chile, el estallido social y el movimiento feminista, pero luego viene la pandemia con la tensión que significó el encierro y las cuarentenas, además de todo lo que hay detrás de las crisis económicas y de salud mental.

En todo ese escenario la tentación de estar en espacios seguros como la universidad es precisamente caer en el riesgo de desafectarnos del mundo real y de la sociedad y tratar de pensar de manera abstracta, solo desde y para nuestra disciplina, cumpliendo con nuestros estudiantes pero sin necesariamente cumplir con la función social que supone una institución como la universidad. Se cae en el riesgo que este capital simbólico y cultural se utilice solo para la retribución del propio privilegio.

¿Cómo ve el interés transdisciplinar en estudiantes de pregrado?

Uno de los efectos que ha generado el estado de crisis y de incertidumbre del presente es que la noción del futuro ha tendido a desaparecer en las generaciones más nuevas. Ese presentismo y esa inmediación por el conocimiento y el aprendizaje o las relaciones humanas, se ha ido fortaleciendo ante la incertidumbre del futuro.

 Es decir, dado que el futuro es tan incierto, por la crisis climática por ejemplo, la generación está muy marcada por el presente, algo parecido que ocurrió en la Guerra Fría, ese miedo a vivir y a que alguien apriete el botón que desate la guerra nuclear.

Esta generación vive ese principio de miedo y eso es un problema porque una de las cosas que la academia pierde con eso, es lo importante del proceso formativo. No se trata solamente de llegar al resultado, sino que importa todo el camino para que ese resultado sea relevante. Entonces, es difícil proyectar procesos formativos de largo plazo en el tiempo, con generaciones que ven el futuro con tanta sospecha.

Estamos en un escenario donde hay poca respuesta. Una de las características de la crisis del presente es que no sabemos muy bien en quién confiar, porque no es solo la crisis de ideología de los 90’s o la pérdida del relato de dos grandes posiciones ideológicas contrapuestas, sino que a eso se le suma que los vínculos de confianza que hasta hace poco eran muy sólidos, se han debilitado.

Se ha ido normalizando la idea de que como las cosas son desechables, las personas también. Ya no hay grandes ideas que nos movilicen o relatos que nos aúnen. La religión incluso ha perdido su sentido aglutinador y nos vamos quedando con pocos factores que permitan fortalecer los lazos sociales, porque todo genera sospechas.

En ese escenario un estudiante con 18 años que ingresa a la Universidad preguntándose por el futuro en un contexto en el que no es capaz aún de entender el presente, vuelve su proceso formativo mucho más complejo.

¿Según su opinión, esta “crisis del presente” que usted relata,  en qué medida impacta en el mundo de las artes?

Tengo la impresión, sobre todo por lo que ha pasado en Chile en los últimos cinco o seis años, que las artes pueden cumplir un papel importante ayudando a la sociedad  a entender lo que hoy estamos viviendo llevando luz a zonas de mucha penumbra.

Con tiempos tan vertiginosos como los actuales, las viejas representaciones de la realidad pueden perder sentido y ante eso, quedamos en el aire.

Ante eso, las artes pueden cumplir un papel interesante primero rescatando y resignificando viejas representaciones de la realidad, pero también innovando en el sentido de generar nuevas formas de vernos a nosotros mismos de una manera que no sea resentida ni sospechosa para el público. Es mucho más fácil que uno como público entienda las dificultades del presente, si escucha una canción o ve una película que te lo muestra, más que escuchar el discurso de un político o lo que narran en la televisión. En ese sentido las artes pueden cumplir un papel importante mostrándonos y expresándonos nuevas formas de representación simbólicas de la realidad que no sean percibidas como una amenaza para quienes viven un presente en crisis.

Hablar en clave artística no está cargado de reivindicación política o de reproche moral ni está determinada por la militancia de la religión. Eso puede explicar que las artes estén teniendo una revaloración en tiempos de crisis y que se explica en esta facultad incluso, donde claramente se están viendo fortalecidos.

 

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