Académicas FAA participaron en el Primer Congreso Nacional de Ciencia y Tecnología, Conocimiento e Innovación con Perspectiva de Género
Académico de Arquitectura Dr. Antonio Zumelzu asume como Director de Estudios de Postgrado UACh
Académicas FAA participaron en el Primer Congreso Nacional de Ciencia y Tecnología, Conocimiento e Innovación con Perspectiva de Género
Académico de Arquitectura Dr. Antonio Zumelzu asume como Director de Estudios de Postgrado UACh

Académica de Artes Visuales realiza positivo balance de su última obra expuesta en Galería Réplica

La académica y artista visual del Instituto de Artes Visuales UACh María Jesús Román Carreño, realizó un positivo balance de la instalación Un jardín, tres recuerdos y ciertas fantasías que presentó durante el mes de abril y mayo en Galería Réplica.

La obra correspondió a un proyecto financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes (FONDART) 2021, con la colaboración de Galería Réplica UACh, el que a juicio de la académica “no habría sido posible sin dicho Fondart por la cantidad de personas que colaboraron y otros recursos involucrados fundamentales para la ejecución del proyecto”.

La obra tuvo una asistencia de cerca de 500 personas, entre comunidad universitaria, colegios y público general frente a lo cual indicó: “Estoy muy contenta por la buena recepción y los buenos comentarios que recibí, sobre todo porque provenían desde mundos diversos. El primer acercamiento a la obra estaba dado por una iluminación muy azul; esta impresión de estar sumergido en el color azul generaba una sensación de sorpresa tanto en niños como en adultos e independiente de si tenían o no formación en artes. Despertar esa conmoción es emocionante”.

A su juicio, ¿Cuál cree que fue el principal motivo de tan buena recepción?

Esta exposición proponía varias capas de sentido y presentaba distintos tipos de estímulos, entonces podía ser apreciada por un público muy amplio. Para las infancias, por ejemplo, fue una experiencia más vinculada al juego, interactuaron de una manera muy dinámica con todas las piezas, en cambio para un público mayor o más especializado las sensaciones eran más complejas, contradictorias y extrañas. Además del color azul presente en toda la sala, se escuchaban tres sonidos que acompañaban a cada una de las piezas físicas, esa amalgama entre lo visual y lo sonoro conformaba un recuerdo. Mientras aparecía la seducción de los brillos, los pliegues, las formas y las texturas, los sonidos entregaban una dimensión siniestra y profunda al conjunto de la propuesta. Gracias a estos múltiples estímulos intenté provocar una experiencia más allá de la contemplación, principalmente porque no apelaba sólo al sentido visual, sino que a generar la experiencia de estar dentro de una atmósfera, esta experiencia perceptual fue tanto emocional como física y fisiológica. Esos factores hicieron que Un jardín, tres recuerdos y ciertas fantasías fuera una propuesta distinta a lo que hemos visto últimamente en Valdivia.

Esta exposición fue muy esperada por mi desde la adjudicación del fondo el 2021 porque condensa varios años de trabajo donde el proceso material siempre fue acompañado de mucha observación en la naturaleza y sus fenómenos, en la microbiología… también estuvo siempre presente la reflexión acerca del tiempo y en cómo ciertos recuerdos o pensamientos tienden a volver al presente de una forma imprecisa, a veces confusa, pero no por eso menos concreta. Así que quiero creer que esos tiempos o relaciones también fueron, de alguna manera, apreciados por el público.

¿De qué manera en esta instalación se conjuga su rol como artista con el de académica?

El desarrollo académico en mi vida siempre ha ido de la mano con mis intereses como artista.  Soy pintora de formación y en la Escuela de Artes Visuales enseño color y pintura, entre otros talleres donde acompañamos a las y los estudiantes a desarrollar sus propuestas creativas desde las lógicas del arte contemporáneo, así que lo que intento es integrar mis conocimientos tanto desde la docencia como desde mi trabajo creativo personal. Es por eso que propuse la exhibición en Galería Réplica ya que es un espacio académico conectado con la comunidad de estudiantes y universitaria en general. Además, porque es una plataforma que se ha validado con mucha fuerza en los últimos tres años gracias a su propuesta curatorial, nutrida programación y a la amplia gama de públicos que convoca.

¿Cómo evalúa la interacción con las y los estudiantes de la FAA y su vinculación con esta exposición?

Siempre es muy nutritivo y vital que las y los estudiantes vean la producción que generan sus profesoras y profesores y que nosotros por nuestro lado también nos dediquemos a lo que estamos enseñando, eso genera un vínculo que va más allá de la cuestión académica, es decir, estimula el sentido de proyección profesional que pueden alcanzar nuestros estudiantes.  Sabemos que dedicarse al arte es complejo en nuestro país, entonces ver que tus profesores hacen arte desde el lugar donde vivimos, es alentador para ellos.
En ese sentido fue muy gratificante conversar con estudiantes del curso de la Línea Vinculante de la FAA que visitaron la exposición. En estas instancias te das cuenta que a las y los estudiantes les motiva ver el trabajo que hacen sus profesores.

En ese sentido, y tomando en cuenta el interés de los estudiantes de Artes Visuales UACh en la obra, ¿Cuál cree que es el sello que ellos tienen como artistas?

En el último tiempo se han hecho algunas modificaciones a la malla curricular que han producido que los y las estudiantes se vayan relacionando más y mejor con prácticas contemporáneas que están dentro y fuera del campo disciplinar de las artes visuales. Muchos y muchas estudiantes logran llegar con un buen proyecto de egreso para exponer en Galería Réplica y sabemos que hay un buen índice de inserción laboral de nuestros/as egresados/as, ya sea como artistas visuales, como docentes, gestoras/es culturales u en otro ámbito de las artes visuales. Esto quiere decir, que la formación que recibieron, sumado a sus capacidades personales les permite seguir avanzando en su desarrollo profesional.

Por supuesto que toda educación es mejorable y hacia eso debemos apuntar, entonces, desde mi punto de vista, quisiera aportar en que nuestra educación artística tenga un sentido más contextual y arraigado, considerando que somos la Escuela de Artes Visuales más austral del país, creo que necesitamos determinar mejor ciertas particularidades para poder destacar en el panorama nacional.

En Valdivia tenemos recursos naturales y culturales que no existen en las grandes ciudades y que podemos potenciar más de lo que lo hacemos actualmente. Si bien, en los últimos años, nos hemos vinculado bastante con los museos activos que existen en nuestro campus, es necesario explorar y explotar mucho más estas cercanías ya que estos espacios poseen un rico patrimonio regional dispuesto para idear proyectos. Para nuestros estudiantes, generar lazos dentro y fuera de la Universidad o con otras disciplinas es altamente valioso, por eso, las y los académicos tenemos una gran responsabilidad al respecto.

En un mundo hiperconectado es importante vincularse con códigos contemporáneos, pero también debemos estar situados en y desde el lugar en que habitamos porque simplemente no se puede homogenizar la educación en las artes.

*Fotografías: Galería Réplica 

Skip to content